Sentir ansiedad, no implica tener un problema que resolver, y es de vital importancia aclarar qué aspectos pueden resultarnos útiles para ayudarnos a clarificar esto.

En el momento en que la ansiedad provoca un nivel significativo de malestar subjetivo, es entonces cuando la persona comienza a vivenciar que puede tener un problema que en muchas ocasiones le resulta complejo explicar, y entonces pueda plantearse buscar ayuda.

La ansiedad se disfraza en sensaciones muy distintas, que dependiendo de cómo nos hace sentir nos referimos a ella de forma muy diversa (nerviosismo, vergüenza, angustia, estrés, temor, miedo, tensión, frustración, amenaza etc.).

Toda manifestación de ansiedad se presenta en tres parámetros distintos:

1Sintomatología física o fisiológica
Enrojecimiento, tensión muscular, sensación de ahogo, mareos, vértigos, dolores de cabeza, vómitos, sudoración, palpitaciones, sequedad de boca, gastritis, estreñimiento, escalofríos, etc...
2Invasión del pensamiento
Puede invadir nuestro pensamiento, y afectar así a nivel cognitivo (estado de alerta, malestar y tensión que implican pensamientos y sentimientos de preocupación, temor, inseguridad, falta de concentración, de decisión, respuestas verbales negativas sobre la situación, respuestas de imaginación de posibles situaciones adversas, etc.)
3Manifestación a nivel motor
La ansiedad puede manifestarse en nuestra forma de actuar, esto es, a nivel motor, (evitación de situaciones que en muchas ocasiones agrava el problema, torpeza, llanto, movimientos repetitivos de pies y manos, comer en exceso etc.).

De este modo, de una persona a otra, un problema de ansiedad puede ser muy distinto al de otra persona, presentado síntomas muy diferentes.

A esto se le añade que la diversidad de situaciones que elicitan la ansiedad, condiciona también en gran medida, las características de las emociones que presentamos ante esa ansiedad.

Cuatro grandes tipos de ansiedad

Ansiedad ante la evaluación, temor a la crítica; que engloba situaciones que implican ser evaluado (ej. hablar en público) y asunción de responsabilidades (ej. cometer errores)
Que se refiere a situaciones de interacción social (ej. Iniciar conversaciones con el sexo contrario)
Esto es, situaciones con elementos centrales fóbicos (ej. utilización del ascensor).
Situaciones del contexto diario (ej. que mi hijo salga con un amigo).

En el ser humano, la ansiedad se hace necesaria teniendo una función adaptativa muy importante. Sentirnos nerviosos cuando se aproxima la fecha de un examen, revierte normalmente en la necesidad de hacer un esfuerzo por estudiar para el mismo. Nos ayuda a la supervivencia activando recursos del organismo para afrontar con más eficacia la situación que elicita este estado emocional. Por lo tanto, en sí misma, la ansiedad no tiene por qué ser algo negativo, y mucho menos un problema en sí mismo que requiera tratamiento. 

La ansiedad supone un problema y requiere de tratamiento profesional, en estas cuatro situaciones que se definen a continuación:

  • una intensidad, frecuencia y/o duración exagerada
  • una desproporción entre la forma en que se manifiesta la respuesta de ansiedad y la gravedad real de la situación, pudiéndose incluso presentar en ausencia de cualquier peligro objetivable
  • un nivel de sufrimiento subjetivo desproporcionado
  • y una interferencia excesiva en la vida cotidiana de la persona que la sufre, implicando sentimientos de indefensión aprendida, incapacidad de manejo de las situaciones provocadoras de ansiedad, o restricción de la libertad personal, con repercusiones en el medio social, personal, y familiar, pudiendo evolucionar hacia trastornos más severos.

La ansiedad se manifiesta en diferentes trastornos:

1Ansiedad social
2Ansiedad generalizada
Se trata de una forma difusa y crónica de ansiedad, uno de cuyos síntomas más característicos es la preocupación excesiva e incontrolable. Las personas que padecen ansiedad generalizada muestran un estado de preocupación constante que se sienten incapaces de controlar. Las dificultades cotidianas les generan una preocupación desproporcionada y se perciben a sí mismos como incapaces de hacerles frente. Anticipan consecuencias catastrofistas sobre los acontecimientos objeto de sus preocupaciones, resultándoles difícil olvidarse de ellas y centrar su atención en las tareas que está realizando. La diversidad de preocupaciones que presenta el individuo aquejado de un trastorno de ansiedad generalizada, además de amplia y variada, puede ser cambiante, trasladándose el centro de sus preocupaciones de un hecho o situación a otros a lo largo del tiempo. El padecimiento de una preocupación excesiva no vinculada a situaciones, u objetos específicos, una forma crónica de ansiedad, siendo la impaciencia, fatiga, dificultad para concentrarse, irritabilidad, alteraciones del sueño, o la tensión muscular son lo que más la definen. Destacan como síntomas fisiológicos los relacionados con tensión muscular, hipervigilancia (sentirse en peligro, respuesta de alarma exagerada, irritabilidad, dificultad para concentrarse y dormir), e hiperactividad vegetativa (palpitaciones, sudoración, sofocos, micción frecuente, nauseas, flatulencia, diarreas, etc.). Tiene importantes implicaciones a largo plazo. La ansiedad suele ir asociada a otros problemas emocionales y comportamentales, suponiendo, por tanto, un riesgo de comorbilidad para la persona.
3Fobias específicas
4Trastorno de pánico o crisis de ansiedad
Se caracteriza por la presencia recurrente de ataques de pánico, esto es, síntomas aversivos, somáticos (palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, sensación de atragantarse, malestar torácico, nauseas, mareo, sofocos, escalofríos) y cognitivos (sensación de irrealidad, miedo a perder el control, miedo a volverse loco, miedo a morir) que alcanzan su mayor intensidad en los diez primeros minutos, para disminuir gradualmente.
5Agorafobia
6Trastorno obsesivo compulsivo
Cuando hablamos de "obsesión" nos referimos a cualquier pensamiento o imagen mental que permanece en la conciencia de la persona, de forma repetitiva e indeseada, siendo las más frecuentes sobre daños o peligros potenciales; suciedad, gérmenes. La "compulsión" es la conducta que se deriva de una obsesión que la persona siente como obligada para reducir la ansiedad que le genera la idea obsesiva (Por ej. si la obsesión está en los gérmenes, la compulsión podría ser lavarse con mucha frecuencia las manos). En las obsesiones siempre está presente la necesidad de realizar algún ritual; este ritual va siempre acompañado de ansiedad. Si este ritual es interrumpido, desencadena en el chaval una crisis de irritabilidad y agresividad. Las compulsiones más frecuentes, son el lavado de manos (evitación del polvo, orina o gérmenes), duda patológica seguida por la compulsión de comprobación, pensamientos intrusivos (normalmente de un acto sexual o agresivo reprochable para el adolescente), o necesidad de simetría (lentitud excesiva).
7Trastorno de estrés postraumático
Es la consecuencia de un hecho estresante y extremadamente traumático, habiendo observado u oído un acontecimiento que supone una amenaza para la vida de otras personas. La proximidad y recurrencia del suceso, las habilidades de afrontamiento y los recursos de apoyo, influyen en la aparición no del trastorno. Suele presentar pesadillas sobre el acontecimiento traumático, con la sensación de revivir el pasado, creencia que no vivirá tanto como para ser adulto, creencia de una capacidad especial que le permite pronosticar el futuro de acontecimientos desagradables, dolores de estómago y de cabeza.

Además, la ansiedad genera otros problemas, como miedos, inseguridades, insatisfacción, anorgasmia, y una larga lista de problemas con su origen en una ansiedad mal controlada.

La ansiedad, así se convierte en fuente de sufrimiento, y dificulta la relación conmigo mismo, con mi cuerpo y con el entorno más cercano, interfiriendo en mi rendimiento. La ansiedad puede interferir en la capacidad adaptativa del adulto, con repercusiones en el medio social, personal, escolar y familiar, pudiendo evolucionar hacia trastornos más severos.

Es ahí donde la ansiedad pierde su valor adaptativo, y comienza un problema al que poner solución. Los estados ansiosos pueden verse acentuados por situaciones adversas de la vida personal, como variables internas, como el propio patrón de personalidad de la persona que lo padece, que facilita la aparición de este problema.


El EMDR es un enfoque holístico y complejo, que apoyado en las técnicas cognitivo conductuales, ha mostrado su eficacia en los trastornos de ansiedad. Es la técnica de elección en los trastornos de estrés postraumático, presentando un soporte científico muy potente. La ansiedad, se origina en la historia biográfica de la persona, a través de experiencias que sobrepasaron su capacidad de integración y afrontamiento. El EMDR considera el síntoma de la ansiedad, la consecuencia de eventos de su historia que le siguen influyendo en su presente, un problema subyacente a dar con él y tratarlo directamente. Este enfoque interviene no solo en las causas y síntomas , sino también en las capacidades de afrontamiento y la autoeficacia, permitiendo vivir con más calma y seguridad las diferentes situaciones de su vida cotidiana.