Fracaso escolar

El denominador común de un fracaso escolar es el desaprovechamiento de los recursos intelectuales del menor, si bien la problemática que hay detrás del fracaso escolar puede ser muy diversa. La evaluación y detección de esta problemática es de gran relevancia para poder tener la oportunidad de resolver verdaderamente la dificultad individual del adolescente. Además, las graves consecuencias del fracaso escolar se dan en la autoestima y autoconcepto del adolescente, el enrarecimiento y conflictiva que tiende a generar en el clima familiar, la relación con otros compañeros puede verse dañada, posibles estigmas en su entorno próximo, pueden generar una problemática generalizada en el menor.

Normalmente a esta edad, la presencia de posibles limitaciones a nivel intelectual ya se han descartado en el medio escolar, desestimándose que este sea el motivo del bajo rendimiento académico, para así poder hablar de fracaso escolar.

Existen muchas variables que pueden estar influyendo en un fracaso escolar de un adolescente:

Influencias

La personalidad y el estilo de afrontamiento del adolescente
mediatiza sustancialmente su rendimiento escolar. La baja tolerancia a la frustración, su capacidad de esfuerzo, su constancia, su sentido de la responsabilidad, su tolerancia al error, sus expectativas de éxito mediatizan sustancialmente cómo se oriente hacia el propio aprendizaje académico.
Los aspectos situacionales
(ej. integración con compañeros) que revierten en el estado del menor, su autoestima, autoconcepto, su estado de ánimo, pueden influir en ocasiones de manera determinante en el rendimiento académico y más a estas edades. Muchas veces, un cambio de nivel de rendimiento a académico suscita la alarma de otros aspectos que pueden quedarse encubiertos si no se evalúa con profundidad y correctamente la situación. Dificultades en la relación con las personas del otro sexo, que en estas edades toman relevancia significativa, puede facilitar preocupaciones a este nivel, generar estados ansiosos que limitan su capacidad de concentración o un problema de desmotivación hacia su entorno. Ambas variables pondrán en entredicho su capacidad de aprendizaje por su propio estado.
Un déficit en sus capacidades organizativas
Sin lugar a dudas unas técnicas apropiadas de estudio pueden facilitar este problema.

Trastornos específicos del desarrollo

La dificultad por distinguir las letras o grupos de letras, así como su orden y ritmo dentro de una palabra y/o una frase, puede haber cronificado una lectura semántica necesaria para poder adquirir los conocimientos necesarios de otras materias, donde la lectura es la principal herramienta de aprendizaje.
Una deficitaria expresión escrita, tras haber presentado este trastorno desde la niñez, esto es, un trastorno específico de la escritura, que influye negativamente en sus aprendizajes escolares dado que la expresión escrita va a delimitar su capacidad expresiva de cualquier materia estudiada a nivel de exámenes o trabajos escritos. Además todo ello le supone un sobreesfuerzo de atención y muy pocos resultados exitosos.
Es un trastorno específico del cálculo aritmético. Suele aparecer asociado a la dislexia, la disgrafía y a trastornos de la atención.

En los trastornos de dislexia y disgrafía y discalculia, la intervención de un logopeda especializado, es la mejor recomendación para estos casos, si bien un psicólogo infantil debe poder detectarlo para su correcta derivación, realizando atribuciones acertadas al propio fracaso escolar.

En los trastornos de aprendizaje escolar, el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad, es uno de los trastornos más consultados, psicodiagnóstico que precisa de una evaluación exhaustiva tanto neuropsicológica como funcional, en diferentes contextos, que evite un sobre-diagnóstico. Suele ser más frecuente en chicos que en chicas, siendo el fracaso escolar una consecuencia del mismo. En ambos casos, presenta dificultad por mantener la atención centrada en actividades, bien sean o no de juego, se distrae con facilidad ante cualquier estímulo, muestra dificultad en seguir las instrucciones que se le dan (pero no porque no las comprenda ni porque no quiera seguirlas), suele perder objetos necesarios para la realización de las tareas. En el diagnóstico con hiperactividad, además, el menor tiene a presentar un movimiento excesivo de manos y pies, dificultad por permanecer sentado, así como por esperar turno, responde precipitadamente, suele hablar en exceso, interrumpe actividades de otros, no escucha lo que se le dice, cambia con facilidad y frecuencia de actividad, sin acabar ninguna, suele realizar actividades físicas peligrosas y sus trabajos escolares son descuidados y generalmente inacabados, pues trabaja de forma impulsiva y desorganizada. La terapia combinada de tratamiento psicofarmacológico (si este estuviera indicado), como una terapia psicológica y asesoramiento a padres y maestros sobre el trastorno que sufre el menor y maneras de afrontarlo, es el tratamiento más exitoso.

En algún caso, otros trastornos como la depresión pueden estar detrás de los problemas de aprendizaje. Un adolescente que hasta ese momento siempre había salido exitoso en sus aprendizajes, y que de repente se muestra triste, inhibido, se aísle, esté irritable,...podría hacernos sospechar de ello. Los problemas de aprendizaje serían en estos casos consecuencias de un trastorno mayor y no el eje de dicho trastorno.

En otros casos, el desarrollo neuropsicológico es fundamental para una comprensión global del caso. La atención es un factor muy importante para que la información llegue hasta el cerebro y, posteriormente, quede retenida. La atención es selectiva, y no se puede prolongar indefinidamente. Es preferible mantenerla en un plazo corto de tiempo y volver sobre ella tras un período de descanso. Los problemas de memoria también son una interferencia significativa en el rendimiento escolar. Para que la memoria se ponga en marcha, la persona se ha de proponer recordar la información recibida. A partir de aquí, seleccionará de entre la información, la relacionará con otros datos ya adquiridos y la integrará. Los problemas de razonamiento verbal implican limitaciones tanto en la comprensión como en la fluidez de su lenguaje. Un pensamiento concreto, esto es, limitaciones en el razonamiento abstracto limita sustancialmente una comprensión general del mundo de las ideas. Los problemas de razonamiento numérico suelen deberse a una falta de atención y de concentración, y a dificultades en temas propiamente de cálculo (de automatizar el mecanismo de las operaciones: suma, resta,...).

Estas capacidades pueden verse más limitados o desarrolladas, en función de muchas variables a detectar y potenciar, para poder solucionar la problemática de fracaso escolar y sus consecuencias.