Fracaso Escolar

El denominador común de un fracaso escolar es el desaprovechamiento de los recursos intelectuales del menor, si bien la problemática que hay detrás del fracaso escolar puede ser muy diversa, y esta problemática es de gran relevancia su evaluación y detección, para poder tener la oportunidad de resolver verdaderamente la dificultad individual del niño. Asimismo, las graves consecuencias del fracaso escolar se dan en la autoestima y autoconcepto del niño, el enrarecimiento del clima familiar que se suscita, la relación con otros niños suele verse dañada, posibles estigmas en su entorno próximo, pueden generar una problemática generalizada en el niño.

Habría que descartar la presencia de posibles limitaciones a nivel intelectual, que normalmente esto suele desestimarse en el propio medio escolar. Sin embargo, existen otras muchas variables que pueden estar influyendo en un fracaso escolar:

1Nivel Madurativo
El nivel madurativo del niño (su lateralidad, su psicomotricidad general, la organización de su esquema corporal,...) puede estar a la base de esta problemática.
2Personalidad
La personalidad y el estilo de afrontamiento del niño, mediatiza sustancialmente su rendimiento escolar. La baja tolerancia a la frustración, su capacidad de esfuerzo, su tolerancia al error, sus expectativas de éxito mediatizan sustancialmente cómo se oriente hacia el propio aprendizaje académico.
3Los aspectos situacionales
Los aspectos situacionales (ej. divorcio) que revierten en el estado del menor, su autoestima, autoconcepto, su estado de ánimo, pueden influir en ocasiones de manera determinante en el rendimiento académico. Muchas veces, un cambio de nivel de rendimiento académico suscita la alarma de otros aspectos que pueden quedarse encubiertos si no se evalúa con profundidad y correctamente la situación. El nacimiento de hermanos, puede estar generando un malestar que el menor ni identifica adecuadamente, o bien no exterioriza en todos los medios, y lo canaliza en el medio escolar con incremento de su movimiento, y con incremento de ansiedad que incluso pueda confundirse con inatención. Ambas variables pondrán en entredicho su capacidad de aprendizaje por su propio estado.

Trastornos específicos del desarrollo

Gran dificultad por distinguir las letras o grupos de letras, así como su orden y ritmo dentro de una palabra y/o una frase. Muestran gran dificultad para realizar con éxito el aprendizaje de la lectura, presentando un nivel de lectura significativamente inferior al esperado por la edad o el curso escolar.
Es un trastorno específico de la escritura: el niño presenta un nivel de escritura significativamente inferior al esperado por su edad y curso escolar, y ello influye negativamente en sus aprendizajes escolares. Todo ello, le supone un sobreesfuerzo de atención y muy pocos resultados exitosos.
Es un trastorno específico del cálculo aritmético. Suele aparecer asociado a la dislexia, la disgrafía y a trastornos de la atención.
Un retraso en cualquiera de las áreas psicomotrices puede repercutir negativamente en el resultado de los aprendizajes escolares. Será necesario realizar una exploración profunda de cada uno de los aspectos, para saber sobre qué puntos trabajar.

En los trastornos de dislexia y disgrafía y discalculia, la intervención de un logopeda especializado, es la mejor recomendación para estos casos, si bien un psicólogo infantil debe poder detectarlo para su correcta derivación, realizando atribuciones acertadas al propio fracaso escolar.

En los trastornos de aprendizaje escolar, el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad, es uno de los trastornos más consultados, psicodiagnóstico que precisa de una evaluación exhaustiva tanto neuropsicológica como funcional, en diferentes contextos, que evite un sobre-diagnóstico. Suele ser más frecuente en niños que en niñas, siendo el fracaso escolar una consecuencia del mismo. En ambos casos, presenta dificultad por mantener la atención centrada en actividades, bien sean o no de juego, se distrae con facilidad ante cualquier estímulo, muestra dificultad en seguir las instrucciones que se le dan (pero no porque no las comprenda ni porque no quiera seguirlas), suele perder objetos necesarios para la realización de las tareas. En el diagnóstico con hiperactividad, además, el niño tiene a presentar un movimiento excesivo de manos y pies, dificultad por permanecer sentado, así como por esperar turno, responde precipitadamente, suele hablar en exceso, interrumpe actividades de otros, no escucha lo que se le dice, cambia con facilidad y frecuencia de actividad, sin acabar ninguna, suele realizar actividades físicas peligrosas y sus trabajos escolares son descuidados y generalmente inacabados, pues trabaja de forma impulsiva y desorganizada. La terapia combinada de tratamiento psicofarmacológico (si este estuviera indicado), como una terapia psicológica y asesoramiento a padres y maestros sobre el trastorno que sufre el niño y maneras de afrontarlo, es el tratamiento más exitoso.

En algún caso, otros trastornos como la depresión infantil pueden estar detrás de los problemas de aprendizaje. Un niño que hasta ese momento siempre había salido exitoso en sus aprendizajes, y que de repente se muestra triste, inhibido,...podría hacernos sospechar de ello. Los problemas de aprendizaje serían en estos casos consecuencias de un trastorno mayor y no el eje de dicho trastorno.

En otros casos, el desarrollo neuropsicológico es fundamental para una comprensión global del caso. La atención es un factor muy importante para que la información llegue hasta el cerebro y, posteriormente, quede retenida. La atención es selectiva, y no se puede prolongar indefinidamente. Es preferible mantenerla en un plazo corto de tiempo y volver sobre ella tras un período de descanso. Los problemas de memoria también son una interferencia significativa en el rendimiento escolar. Para que la memoria se ponga en marcha, la persona se ha de proponer recordar la información recibida. A partir de aquí, seleccionará de entre la información, la relacionará con otros datos ya adquiridos y la integrará. Los problemas de razonamiento verbal implican limitaciones tanto en la comprensión como en la fluidez de su lenguaje. Un pensamiento concreto, esto es, limitaciones en el razonamiento abstracto limita sustancialmente una comprensión general del mundo de las ideas. Los problemas de razonamiento numérico suelen deberse a una falta de atención y de concentración, y a dificultades en temas propiamente de cálculo (de automatizar el mecanismo de las operaciones: suma, resta,...).

Estas capacidades pueden verse más limitados o desarrolladas, en función de muchas variables a detectar y potenciar, para poder solucionar la problemática de fracaso escolar y sus consecuencias.