Terapia de Pareja

Socialmente se ha producido un cambio muy significativo, con un aumento muy llamativo de rupturas matrimoniales, y disminución del número de matrimonios nuevos. Los problemas de pareja que requieren de apoyo a nivel terapéutico pueden ser muy variados, pero ciertamente, hay un incremento sustancial de demandas de apoyo profesional a este nivel.

En consulta se constata que la propia decisión de recurrir a ayuda psicológica en estos casos, tiende a ser un problema más para la pareja, vivida como innecesaria por una parte en ocasiones, o bien el último recurso ante una ruptura indeseada. Es frecuente que la gravedad de la crisis de pareja se viva de forma muy distinta por ambos miembros, y esto genera percepciones y emociones muy distintas. Estas diferencias pueden tener como consecuencia un nuevo conflicto por pedir o no ayuda a un profesional para resolver la problemática. Esta situación, en el momento que implica una mayor tensión de la pareja y donde no se encuentra un acuerdo, se recomienda no presionar a la otra parte y recurrir de forma individual al miembro de la pareja que percibe esta necesidad. En el proceso evaluativo se establecerán las claves de su situación de pareja y la posibilidad de intervención individual para el motivo de consulta. Esta intervención individual se centrará en cambios del único miembro de la pareja, pero que lógicamente revertirá en la interacción de ambos y en especial en el comportamiento del otro. Los beneficios que el otro miembro percibe en su pareja puede ser la mejor motivación para acceder a acudir a la consulta y poder realizar una intervención conjunta.

El origen de los problemas de pareja son muy variados, generando escenarios y problemáticas muy diversas que dependen de:

  • La conducta de ambos miembros
  • Situaciones externas (ej. presencia hijos)
  • Características individuales transitorias de cada uno de ellos (ej. mal humor)
  • Características individuales permanentes de sus miembros (ej. estilo de comunicación)
  • Historia de aprendizaje de cada miembro de la pareja
  • Estilo de percepción de cada uno de ellos
  • Historia de aprendizaje de la relación y con el otro

Los motivos de consulta profesional más frecuentes se definen a continuación, mostrando escenarios terapéuticos muy distintos:

1Discusiones
Situación conflictiva caracterizada por discusiones muy frecuentes, que generan malestar en ambos miembros de la pareja. El clima de convivencia es marcadamente molesto, tendente al enfado, a gritos, acusaciones, posturas contrarias, y de alto nivel de expresividad emocional. La dinámica de la pareja genera sensación de no sentirse comprendido, de no llegar a acuerdos, de no ser “suficiente” para la otra persona, de no importar al otro y de una “lucha de poder” de uno o ambos miembros. La dinámica de reproches y culpabilizaciones tiende a ser una constante, y uno u ambos miembros puede verse constantemente en la obligación de defenderse ante acusaciones que se vivencian de forma injusta. Las reconciliaciones se pueden llegar a vivir con intensidad, pero estas cada vez van siendo más necesarias, y finalmente se tiene la sensación de que no resuelven, sino por el contrario cronifica una situación que no tiene salida. Con frecuencia, este malestar se contagia al resto de miembros de la familia, normalmente menores, cuando la situación se ha complicado de forma sustancial. Las faltas de respecto, la agresión verbal, la humillaciones y menosprecio, y las agresiones físicas pueden tener cabida en una o incluso, en ambas direcciones, cuando existe un problema de descontrol de impulsos en uno o ambos, y la situación se enquista y no se resuelve.
2Silencio tenso
Un silencio tenso frecuente ante posturas no encontradas, que se convierte en un modo de relación en la pareja, también genera una situación conflictiva que revierte en un desgaste de la relación, y una insatisfacción en uno o ambos miembros. A pesar de que las formas de cortesía y el respeto por el otro aparentemente no se traspasan, hay una ausencia de intimidad real, de puntos de encuentro con el otro, y una comunicación donde se lleguen a acuerdos. Es como una vida paralela de cada uno de sus miembros, donde el camino de los puntos de desencuentro es “la callada por respuesta” o el evitar mencionarlos. Con el tiempo, la propia rutina y el aburrimiento pueden facilitar una amenaza importante en la relación. La falta de compromiso en la relación propicia con frecuencia este escenario en las relaciones.
3Infidelidad
Una situación altamente compleja para una pareja es la superación de una infidelidad de uno de sus miembros, que desea continuar con la relación. A pesar del arrepentimiento y el deseo de continuar y restablecer esa relación sentimental, la otra persona en muchas ocasiones se encuentra confundida, sin saber si realmente quiere continuar con su relación, o si va a poder hacerlo. El malestar sentido tras la traición vivida, necesita cerrarse adecuadamente, sin que esto genere una situación de alta conflictividad en la pareja, por la desconfianza, la rabia, la herida abierta, el dolor. Es necesario crear nuevamente una relación de confianza para que tanto comportamientos de excesivo control, acciones punitivas con el otro como el reproche no protagonicen el escenario diario de la relación. El apoyo terapéutico sería necesario en el momento en que este proceso no se va replanteando o bien no se es capaz de generarlo.
4Insatisfacción de la vida sexual
La insatisfacción de la vida sexual por la frecuencia o calidad de las relaciones sexuales, dificultad en lograr una intimidad y expresión de afecto deseada o bien por problemas concretos a este nivel, tiende a alertar de un problema de mayor envergadura a nivel de pareja, que en muchas ocasiones las parejas no han tomado conciencia del mismo. El no ser consciente del problema de fondo, impide lógicamente que la pareja llegue a una solución eficiente, y la frustración de todos los intentos de solución y esfuerzos aplicados por uno o ambos miembros, no ejerce más de incremento de la frustración y agotamiento. En ocasiones esta insatisfacción puede pesar más a uno de los miembros de la pareja, siendo la otra parte la que refleja mayor insatisfacción en otras áreas de la relación.
5Situaciones externas
La pareja, en situaciones externas adversas o complejas (problemas económicos, enfermedad de un miembro de la familia, educación de los hijos) o de cambios significativos (inicio de la convivencia, cambio de domicilio, nacimiento de un hijo o su emancipación, cambio de trabajo, jubilación), pone a prueba su capacidad de adaptación. La necesidad de cambios y ajustes (ej. distribución de obligaciones, tareas domésticas, redistribución del tiempo de ocio individual y familiar, tiempo y calidad de dedicación a la pareja, etc.) ante estas nuevas circunstancias tiende a generar cierta conflictiva o malestar que se estima dentro de la normalidad. La propia ausencia de capacidad para tomar decisiones de forma conjunta y con eficacia puede ser la problemática principal en este caso.
6Familia política
La familia política puede generar situaciones de difícil manejo. Estos conflictos generan sentimientos en uno o ambos miembros de la pareja, de una excesiva intromisión en sus decisiones, de fiscalización, de críticas excesivas, de escaso respeto por el/ellos, de trasgresión de su intimidad, de sentirse desplazado, de traslado de responsabilidades que es cuestionable que deba asumirlo la pareja o uno de los miembros, etc. Además, la percepción de la situación con la familia política muchas veces no es compartida por ambos miembros, lo que agrava la situación conflictiva entre ambos, e incluso es uno de los miembros quien potencia, desea o facilita que su familia de origen sea partícipe de las decisiones o juicios de valor dentro de la pareja o la convivencia familiar, siendo esto rechazado por la otra parte. Con este tipo de dinámicas no resueltas, la familia política “se convierte” en una traba, no siendo un elemento de apoyo en la vida de la pareja.
7Problemática individual
La problemática individual de una de las partes que afecta directamente a la relación sentimental, tiende a ser otro motivo de consulta frecuente. Muchas veces, no se detecta por parte de la pareja el foco del problema, y tras la evaluación se detecta una excesiva dependencia de uno de los miembros, o bien un problema de descontrol de impulsos, o de rasgos caracteriales exacerbados que puedan limitar la compresión del otro y sus necesidades, o la valoración adecuada de las consecuencias emocionales en la pareja de mis conductas o la ausencia de las mismas. Un problema de celos merece especial atención a este nivel por su elevada frecuencia y génesis de problemas significativos a nivel de pareja. Los celos patológicos se caracteriza por una excesiva inseguridad personal que impulsa a ejercer un excesivo control sobre la pareja, sus sentimientos y su conducta para él mismo y terceras personas (ej. control del teléfono móvil, cómo se viste, con quién se relaciona, malinterpretar comportamientos con terceras personas, etc.).
8Problemática de un menor
El motivo de consulta de la problemática de un menor (sintomatología ansiosa, depresiva, fracaso escolar, alteraciones de conducta, etc.), en algunas ocasiones está directamente relacionada con la situación conflictiva y cronificada de la pareja, que gesta un clima familiar desajustado. Esta problemática que presenta el niño, a su vez, tiende a agravar la problemática de pareja. Cuando se da esta situación, normalmente llega a consulta la demanda de el problema del niño, detectándose en el proceso evaluativo la necesidad de realizar un apoyo a nivel de pareja de forma paralela a la terapia individual con el menor, para que realmente se pueda subsanar ambos frentes abiertos.
9Ruptura de la pareja
Dudas o no acuerdo sobre la ruptura de la pareja, o incluso una separación conflictiva que por ambas partes se desea que se produzca de manera más conciliadora, es otro escenario terapéutico frecuente, especialmente cuando está resultando muy doloroso para ambas partes, o para terceras personas (ej. hijos).


La finalidad de una terapia de pareja será tomar conciencia y profundizar en los elementos subyacentes al problema de pareja existente que por sí mismos no pueden resolver, y abordar los aspectos que generan la conflictiva para retomar la satisfacción y gratificación de la pareja, fortalecer los vínculos y la convivencia, o por el contrario llegar a una separación con el menor impacto emocional posible para ambos y su entorno próximo.